Decidiste quedarte en el almacén. Vas a poder vivir todo lo que quieras, pero la gente de tu bunker va a morir en un par de días. Cerrás las puertas del almacén, decidís instalar un sistema de cámaras y en unos días, ese almacén se convirtió en un búnker. Todo estaba controlado por vos, vos eras el jefe de ese “bunker”. Si alguien quería entrar, tendría que pedirte permiso. Todas las provisiones de este almacén son tuyas.

Habías estado cuatro días ahí afuera. Ya no te importaba estar solo o no. Podrías vivir sin hablar con nadie sin problema, pero no podías vivir pensando en que dejaste morir a toda una civilización, a cuarenta personas, que entre ellos estaba tu amigo, tu mejor amigo. Todas las noches pensabas en eso. Había noches que no podias dormir y días en los cuales querías ir a buscar a tu amigo, pero nunca hacias nada. Dentro de poco ese “bunker” terminaría aislado del mundo. Y nadie sabría lo que vos intentaste hacer para salvar la vida de algunas personas, pero fracasaste. Tu egoísmo te dejo con ese rencor que nunca más podrás cambiar.



FIN